Sueño invitado: Gon Inchauspe

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Me levanté sobresaltado por que el reloj marcaba las 11 y eso significaba que estaba llegando tardísimo al trabajo y eso con las nuevas responsabilidades que me había ganado recientemente significaba una gran falta. “No puede ser ni una semana y ya estoy fallando” me dije. Me levanté de la cama resignado y sin ánimo. Ni me apuré por que la falta ya estaba hecha. Y fue así como la pena empezó a crecer en mi pecho, no podía ser había fallado una vez mas. Y la pena creció tanto que me hizo abrir los ojos y ver el despertador que marcaban las 8 una hora antes de lo previsto. Y así fue como la culpa disipó como la niebla cuando sale el sol. “Ahhhhhhhhhhhhhh menos mal”.

Entre agua y celulares

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Estaba por el jardín, iba a paso tranquilo disfrutando el día, observando sin mirar o mirando sin observar, cuando escucho un celular que suena.

Sentía que ese llamado era muy importante, pero no encontraba ese teléfono por ningún lado.

Después de buscar y buscar ví un reflejo en el fondo de la pileta, ahi estaba ese rectangulito negro de puntas redondeadas llamándome, más hundido imposible, y para colmo, seguía sonando. Me puse unas patas de rana y me tiré como los buzos, de espalda medio sentado. Por mucho que nadase, me movía en el agua como un caracol en una pared, mis piernas se acalambraban, pero yo tenía ratisalil gel e ibupiracs en mi bolsillo. De repente vino a mi mente un razonamiento algo así:

"La tortuga y la liebre llegan al mismo tiempo, porque la distancia que recorren se divide por dos infinitamente. Eso significa que nunca me moví, que siempre tuve el celular en mi mano... pero cómo... "

Luego de esa fugaz revelación al mejor estilo de "¿qué cae más rápido, un kilo de plumas o un kilo de plomo?" Miré mi mano y ahi estaba el celular. Apreté "send" (porque era de esos sin tapita):

"Hola, buen día (siempre atiendo así, please don´t ask why), ¿quién es?"

"Soy la armadura dorada de Virgo, y vengo a buscarte a vos y al inglés"

Desayuno

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Suena el despertador "ti tí... ti ti tí..." Abro los ojos, el uniforme del colegio está ahi sobre la silla esperándome, no sé cómo, pero me sonríe. Agarro el reloj, se lo tiro y vuelvo a mi almohada.

"¡Ignacioooooooo! ¡Despertate!"

Abro los ojos... un pantalón gris viene volando a mi cara.

"Ya me desperté mamá, ya"

Bajo las escaleras los más lento posible, papá está ahi con su mate viendo las noticias, mis hermanos desayunando cereales, la vieja guardando la comida en tres tapers de diferente color.
Saludo al viejo, a mis hermanos y empiezo a prepararme el desayuno. Pongo la corbata del colegio y dos panes en la tostadora... se me hace agua la boca, es la corbatostada más rica que ví en mi vida. Podía sentir el olor a casi quemado pero no, la textura crujiente que obtenía, y mientras llegaba a su climax de doradez-tostada, ya podía verme a mi mismo saboreando ese manjar.

Pongo la corbatostada en el plato, voy a sentarme a la mesa y justo cuando estoy por dar el primer bocado de lo que sería el desayuno de mi vida, mi vieja me grita:

"¡¡Ignaciooooooo, despertate!!"

Croquis

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Un croquis que hice hace tiempo