Entre agua y celulares


Estaba por el jardín, iba a paso tranquilo disfrutando el día, observando sin mirar o mirando sin observar, cuando escucho un celular que suena.

Sentía que ese llamado era muy importante, pero no encontraba ese teléfono por ningún lado.

Después de buscar y buscar ví un reflejo en el fondo de la pileta, ahi estaba ese rectangulito negro de puntas redondeadas llamándome, más hundido imposible, y para colmo, seguía sonando. Me puse unas patas de rana y me tiré como los buzos, de espalda medio sentado. Por mucho que nadase, me movía en el agua como un caracol en una pared, mis piernas se acalambraban, pero yo tenía ratisalil gel e ibupiracs en mi bolsillo. De repente vino a mi mente un razonamiento algo así:

"La tortuga y la liebre llegan al mismo tiempo, porque la distancia que recorren se divide por dos infinitamente. Eso significa que nunca me moví, que siempre tuve el celular en mi mano... pero cómo... "

Luego de esa fugaz revelación al mejor estilo de "¿qué cae más rápido, un kilo de plumas o un kilo de plomo?" Miré mi mano y ahi estaba el celular. Apreté "send" (porque era de esos sin tapita):

"Hola, buen día (siempre atiendo así, please don´t ask why), ¿quién es?"

"Soy la armadura dorada de Virgo, y vengo a buscarte a vos y al inglés"

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