Caminaba por las calles de Buenos Aires en otoño cuando se me aparece un anciano en frente de mí. Evidentemente era un druida. Tenía toda la pinta de Panoramix, el druida de la historieta de Asterix.
Me mira y me dice:
“ Mañana es el fin del mundo y vos el único que puede evitarlo”
Con esas palabras me convenció de una.
“Mirá, el tema es así. En un principio existieron Vanesa, La Bestia y La Tacha”
A lo que automáticamente deduje que eran tres divinidades desde los orígenes del universo. (Eso me lo dijo el druída por telepatía)
“ La cuestión es que:
- La Bestia es más fuerte que Vanesa
- Vanesa es más fuerte que La Tacha
- Y La Tacha es más fuerte que La Bestia”
Tenía la lógica de un Piedra, Papel o Tijera. El druida siguió explicando…
“Cuando dos de ellos están juntos automáticamente aparece el tercero. Vos tenés la misión de encontrar y juntar primero a Vanesa y a La Tacha porque si es de otra forma ya va a ser muy tarde. Acordate que La Tacha es quien protege a Vanesa y que si La Bestia mata a Vanesa se acaba el mundo.”
Y el druida desapareció.
Por unos segundos me sentí muy importante, elemental e invencible. Pero acabado esos segundos me agarró miedo. Pensaba…
¿ Y cómo mierda los encuentro?...Queda re poco tiempo para mañana ¿Quién carajo es la Tacha?...Seguro que Vanesa es lindísima.
Sin saber donde buscar empecé a dar vueltas por ahí y después de tiempo, que no se cuanto fue, me fui a buscar al druida al boliche.
Llegó al boliche, mucha gente y luces verdes. Camino por el pasillo y al fondo lo veo al druida. Voy hacía él con toda la actitud del mundo para exigirle ayuda. Pero entre él y yo me frena un campo de fuerza semi-invisible que reflejaba las luces verdes (Parecía la VIP del boliche).
Le grito. Había mucho ruido. Se da vuelta. Estábamos a menos de medio metro.
“No te puedo ayudar más. Lo único que te digo es que van a aparecer enfrente tuyo. Tenés que reconocerlos. Una trampa para ratones te ayudaría a encontrar a La Tacha.” Dice.
Listo. Ya sabía todo lo que necesitaba. Conseguí la ratonera (no se como y tampoco sabía por que medía dos metros). La dejé en el medio de la vereda y me pongo a dar vueltas. En esto una mujer me mira. Le devuelvo la mirada totalmente flasheado y le digo:
“Vos sos Vanesa” (como si tuviera cara de Vanesa)
“Si” responde la mismísima reencarnación de Vanesa.
“Quedate acá que tengo que encontrar a La Tacha”. Ella asiente sabiendo de que hablaba.
Voy para la ratonera y encuentro un ser extraordinario merodeando la trampa.
Era La Tacha. Pero lo más loco era que era la mismísima Tacha reencarnada en la misimisima Tacha…reencarnado en sí mismo. No pasaba el metro y medio de altura pero tenía una gran presencia. No cruce mirada, ni palabra alguna. Me daba miedo el chabón. Más fácil fue decirle a Vanesa que se acercara a La Tacha. Cosa que hizo sin problema.
Su encuentro paralizó la mitad de la Tierra. Mucha bondad y ternura salía de la cara de Vane hacia La Tacha. Este sintió la presencia de ella y se concentró de lleno en sus ojos. Estaba hipnotizado. Era su fiel servidor y esclavo que la defendía a muerte.
No pasó un segundo en que todo empezó a temblar y los edificios a caer. Era inminente, el encuentro de todos los tiempos: Vanesa, La Tacha y La Bestia.
Apareció una especie de dinosaurio del tamaño de Godzila. (Acuérdese lector que La Tacha no pasaba el metro y medio de altura) Sin duda era La Bestia.
Ante semejante presencia, La Tacha enfureció y se interpuso entre Vanesa y La Bestia. Tenía más cara de loco que antes. Se puso todo rojo y tenía los pelos de punta.
Yo sufría una sensación, entre un maravillado y un cagado hasta las patas. Era La Tacha salvaje en su grado máximo.
La Bestia también estaba enojado y lo encaró. La Tacha no se movía, estaba plantado. La Bestia aceleraba su paso. Y La Tacha comenzó a gritar en una lengua inentendible (seguro que era una lengua divina) y a un volumen fuertísimo.
La Bestia, a medida que avanzaba, iba perdiendo tamaño a consecuencia de los gritos tachísticos. Hasta que finalmente perdió tanto tamaño que, cuando estaba a centímetros de La Tacha, desapareció. Y fue así que cesó el grito y fue así que el mundo se salvó.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario