Animales con pastel

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Hoy dos dibujos animalísticos hechos con pastel.




From the kitchen´s window

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Unas fotitos desde la ventana.






Tp para la facu

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Tp de creatividad sobre el bicentenario.
Buscar una foto antigua de la Ciudad de Bs.As.
Sacar la misma foto en la actualidad.
Fusionarlas!

Cielos argentinos

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Fotos a cielos que saque:
Cholila - Chubut


La Carlota, Río Cuarto - Córdoba

Plaza de Mayo - Cidad de Bs.As





Apunte de clase II

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Tirando

Soldado


Tensión

Gala

Girl

Tigerland

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Foto a un amigo de mi hermano remando en el tigre en pleno invierno.

Apuntes de clase

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Algunas caricaturas hechas en la clase mientras vinieron a darnos una charla.



Pills for rabbits



Caña múltiple




El cocinero



Árbol buenas vibras

Sueño invitado: Gon Inchauspe

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Me levanté sobresaltado por que el reloj marcaba las 11 y eso significaba que estaba llegando tardísimo al trabajo y eso con las nuevas responsabilidades que me había ganado recientemente significaba una gran falta. “No puede ser ni una semana y ya estoy fallando” me dije. Me levanté de la cama resignado y sin ánimo. Ni me apuré por que la falta ya estaba hecha. Y fue así como la pena empezó a crecer en mi pecho, no podía ser había fallado una vez mas. Y la pena creció tanto que me hizo abrir los ojos y ver el despertador que marcaban las 8 una hora antes de lo previsto. Y así fue como la culpa disipó como la niebla cuando sale el sol. “Ahhhhhhhhhhhhhh menos mal”.

Entre agua y celulares

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Estaba por el jardín, iba a paso tranquilo disfrutando el día, observando sin mirar o mirando sin observar, cuando escucho un celular que suena.

Sentía que ese llamado era muy importante, pero no encontraba ese teléfono por ningún lado.

Después de buscar y buscar ví un reflejo en el fondo de la pileta, ahi estaba ese rectangulito negro de puntas redondeadas llamándome, más hundido imposible, y para colmo, seguía sonando. Me puse unas patas de rana y me tiré como los buzos, de espalda medio sentado. Por mucho que nadase, me movía en el agua como un caracol en una pared, mis piernas se acalambraban, pero yo tenía ratisalil gel e ibupiracs en mi bolsillo. De repente vino a mi mente un razonamiento algo así:

"La tortuga y la liebre llegan al mismo tiempo, porque la distancia que recorren se divide por dos infinitamente. Eso significa que nunca me moví, que siempre tuve el celular en mi mano... pero cómo... "

Luego de esa fugaz revelación al mejor estilo de "¿qué cae más rápido, un kilo de plumas o un kilo de plomo?" Miré mi mano y ahi estaba el celular. Apreté "send" (porque era de esos sin tapita):

"Hola, buen día (siempre atiendo así, please don´t ask why), ¿quién es?"

"Soy la armadura dorada de Virgo, y vengo a buscarte a vos y al inglés"

Desayuno

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Suena el despertador "ti tí... ti ti tí..." Abro los ojos, el uniforme del colegio está ahi sobre la silla esperándome, no sé cómo, pero me sonríe. Agarro el reloj, se lo tiro y vuelvo a mi almohada.

"¡Ignacioooooooo! ¡Despertate!"

Abro los ojos... un pantalón gris viene volando a mi cara.

"Ya me desperté mamá, ya"

Bajo las escaleras los más lento posible, papá está ahi con su mate viendo las noticias, mis hermanos desayunando cereales, la vieja guardando la comida en tres tapers de diferente color.
Saludo al viejo, a mis hermanos y empiezo a prepararme el desayuno. Pongo la corbata del colegio y dos panes en la tostadora... se me hace agua la boca, es la corbatostada más rica que ví en mi vida. Podía sentir el olor a casi quemado pero no, la textura crujiente que obtenía, y mientras llegaba a su climax de doradez-tostada, ya podía verme a mi mismo saboreando ese manjar.

Pongo la corbatostada en el plato, voy a sentarme a la mesa y justo cuando estoy por dar el primer bocado de lo que sería el desayuno de mi vida, mi vieja me grita:

"¡¡Ignaciooooooo, despertate!!"

Croquis

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Un croquis que hice hace tiempo

La plaza esa

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El colectivo llegó a la plaza y nos bajamos todos. Ni idea cuantos éramos. La plaza era una mezcla de la plaza de Cusco y la estación de tren de Belgrano. Los bolsos no los habíamos bajado y el colectivo se había ido a dar vueltas.

Me aburrí de hacer tiempo en la plaza, crucé la calle y entré a mi colegio que estaba medio en ruinas y desmantelado. Saludo a profesores pero tenían otras caras, salvo el de plástica, fiel a su barba pelirroja. Sigo caminando y veo dos maestras de inglés sentadas en el patio. Una de ella me saluda:

“¡Hola! ¿Cómo va tanto tiempo?”
“Bien, ¿Ustedes?”
“Bien, de vos me acuerdo de cuando ibas a primer grado” Me dice María José, o Ana María…no me acordaba el nombre. Siempre tienen nombres compuestos las maestras…y confunden.

“Yo también me acuerdo de vos” me dice la otra. “ A vos no te tuve, pero si a todos tus hermanos.”

Como quería tener a esa maestra. Era lindísima y buena. La típica maestra de la que todos se enamoran. Encima en mi colegio las mujeres escasean, para mí que les tienen miedo.

“Pasa que te fuiste un tiempo porque tuviste muchos hijos” le respondo, mostrando que yo también me acordaba de ella, aunque no me acordaba su nombre.

“Sí, pasa que tenía muchos sobrinos” dice.

Claro yo pensaba que era por los hijos, que tarado. Me despido de ellas y vuelvo a la plaza con mis amigos. La Caña daba vueltas como turista mientras, Churex y Pego trataban de afanar el kiosquito.

Desvalijando autos

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Tenía que devolver la camioneta Fiat. No se porque la tenía pero sabía que era de Julián, el gallego. Primero di vueltas por Munro creo. Después estacioné en donde creía que era su casa.
Había una reja metalizada de más de dos metros de alto y un complejo de casas. Toqué el timbre pero me mandé igual por el caminito empedrado. Veo las casas y vuelvo.

Una mujer había abierto el auto y se estaba llevando un bolso. (El auto estaba lleno de cosas). Yo pensé que era de la casa y me estaba haciendo el favor de bajar las cosas. Pero no. Siguió caminando por la calle. A todo esto, aparece un tipo, con toda la pinta de un francés, por el camino empedrado. Los dos vestíamos la camiseta de la selección argentina de fútbol. La de él era media rara. Le preguntó:

“Do you know if Julian lives here?”

“ Yes” me contesta y me dice que lo va a buscar y desaparece. Cuestión que el tipo nunca volvió.

Mientras esperaba, se acercaba gente a tratar de desvalijar el Fiat. Cuando evitaba de que me robasen un bolso, ya había una mujer abriendo la puerta y tomando algo. Era uno contra muchos. Pero no había mucha gente. Simplemente aparecían y desaparecían caminando llevándose algo.
Me acuerdo que detuve a una chica y le arranqué el bolso. Me mira triste y angustiada, como reclamando su derecho a tomar las cosas del auto. Y así me abordaron y fueron desvalijando.

La ola alambrada

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Nos bajamos del auto con Nico y fuimos a la playa. Dejamos las cosa con otro grupito de argentinos. Había bajado la billetera del auto y la escondí con mi remera para que no la robaran. Nos metimos al mar.

El mar era de un celeste fuerte. Hacía calor. También había mucha gente bañandose. En el mar había una sola ola que se formaba y rompía en el mismo lugar. Era gigante, medía como cuatro metros. Nico y yo la queríamos barrenar. El problema era que justo donde rompía la ola había un alambrado, parecidos a los de los campos, pero con un poco de algas.

Cuanto más nos acercabamos a la ola, más tiraba para adentro. Nos detuvimos porque era imposible barrenar con ese alambrado. Nos quedamos contemplando como rompía esa excelente ola una y otra vez. La gente se bañaba tranquilamente cerca de la orilla mientras un ruso se metía a nadar.

El perro que habla

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Caminaba por un túnel en el districto federal de México cuando me encuentro un perro. Era chiquito y simpático. En chiste lo saludo y le digo “hola”. Sigo caminando ya dándole la espalda cuando escucho:

“Hola”

¡A la mierda! Un perro que habla. No lo podía creer. No había nadie más. Solos. El perro y yo. El perro hablaba y yo seguía sorprendido. Dialogamos un rato, me despido y sigo viaje.

Pero en ese momento que me iba aparece festejando un equipo del seleccionado de no se, que agarran al perro y se lo llevan. Miro al perro y estaba triste. Quería estar conmigo. Por algo me había saludado.

Me doy vuelta, me acerco a uno de los jugadores, le quito el perro y le digo:

“Soy el dueño”

El perro cabía en mis dos manos. Era más chiquito que antes y estaba enfermo. Sentí que se moría desesperado corrí a lo de mi amigo el científico. El perro se moría y tenía que llegar a tiempo para mostrárselo al científico.
El día estaba nublado y lleno de humo. Ya veía el edificio de mi amigo. Subí las escalares de afuera y abrí la puerta de un manotazo. El científico me mira. Extiendo mis manos y las abro. Había un gusano muerto sobre mis palmas. Me angustié mucho que lloré de la impotencia.

“Te juro que hablaba y se murió…se murió, no llegué a tiempo”

No se entendían muy bien mis palabras. El científico me consoló poniendo su mano sobre mi hombro y me dió una sabia charla que ya no recuerdo.

Vanesa, La Tacha y La Bestia

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Caminaba por las calles de Buenos Aires en otoño cuando se me aparece un anciano en frente de mí. Evidentemente era un druida. Tenía toda la pinta de Panoramix, el druida de la historieta de Asterix.

Me mira y me dice:
“ Mañana es el fin del mundo y vos el único que puede evitarlo”

Con esas palabras me convenció de una.

“Mirá, el tema es así. En un principio existieron Vanesa, La Bestia y La Tacha”

A lo que automáticamente deduje que eran tres divinidades desde los orígenes del universo. (Eso me lo dijo el druída por telepatía)

“ La cuestión es que:
- La Bestia es más fuerte que Vanesa
- Vanesa es más fuerte que La Tacha
- Y La Tacha es más fuerte que La Bestia”


Tenía la lógica de un Piedra, Papel o Tijera. El druida siguió explicando…

“Cuando dos de ellos están juntos automáticamente aparece el tercero. Vos tenés la misión de encontrar y juntar primero a Vanesa y a La Tacha porque si es de otra forma ya va a ser muy tarde. Acordate que La Tacha es quien protege a Vanesa y que si La Bestia mata a Vanesa se acaba el mundo.”

Y el druida desapareció.

Por unos segundos me sentí muy importante, elemental e invencible. Pero acabado esos segundos me agarró miedo. Pensaba…
¿ Y cómo mierda los encuentro?...Queda re poco tiempo para mañana ¿Quién carajo es la Tacha?...Seguro que Vanesa es lindísima.

Sin saber donde buscar empecé a dar vueltas por ahí y después de tiempo, que no se cuanto fue, me fui a buscar al druida al boliche.

Llegó al boliche, mucha gente y luces verdes. Camino por el pasillo y al fondo lo veo al druida. Voy hacía él con toda la actitud del mundo para exigirle ayuda. Pero entre él y yo me frena un campo de fuerza semi-invisible que reflejaba las luces verdes (Parecía la VIP del boliche).

Le grito. Había mucho ruido. Se da vuelta. Estábamos a menos de medio metro.

“No te puedo ayudar más. Lo único que te digo es que van a aparecer enfrente tuyo. Tenés que reconocerlos. Una trampa para ratones te ayudaría a encontrar a La Tacha.” Dice.

Listo. Ya sabía todo lo que necesitaba. Conseguí la ratonera (no se como y tampoco sabía por que medía dos metros). La dejé en el medio de la vereda y me pongo a dar vueltas. En esto una mujer me mira. Le devuelvo la mirada totalmente flasheado y le digo:

“Vos sos Vanesa” (como si tuviera cara de Vanesa)
“Si” responde la mismísima reencarnación de Vanesa.
“Quedate acá que tengo que encontrar a La Tacha”. Ella asiente sabiendo de que hablaba.

Voy para la ratonera y encuentro un ser extraordinario merodeando la trampa.
Era La Tacha. Pero lo más loco era que era la mismísima Tacha reencarnada en la misimisima Tacha…reencarnado en sí mismo. No pasaba el metro y medio de altura pero tenía una gran presencia. No cruce mirada, ni palabra alguna. Me daba miedo el chabón. Más fácil fue decirle a Vanesa que se acercara a La Tacha. Cosa que hizo sin problema.

Su encuentro paralizó la mitad de la Tierra. Mucha bondad y ternura salía de la cara de Vane hacia La Tacha. Este sintió la presencia de ella y se concentró de lleno en sus ojos. Estaba hipnotizado. Era su fiel servidor y esclavo que la defendía a muerte.

No pasó un segundo en que todo empezó a temblar y los edificios a caer. Era inminente, el encuentro de todos los tiempos: Vanesa, La Tacha y La Bestia.

Apareció una especie de dinosaurio del tamaño de Godzila. (Acuérdese lector que La Tacha no pasaba el metro y medio de altura) Sin duda era La Bestia.

Ante semejante presencia, La Tacha enfureció y se interpuso entre Vanesa y La Bestia. Tenía más cara de loco que antes. Se puso todo rojo y tenía los pelos de punta.
Yo sufría una sensación, entre un maravillado y un cagado hasta las patas. Era La Tacha salvaje en su grado máximo.
La Bestia también estaba enojado y lo encaró. La Tacha no se movía, estaba plantado. La Bestia aceleraba su paso. Y La Tacha comenzó a gritar en una lengua inentendible (seguro que era una lengua divina) y a un volumen fuertísimo.

La Bestia, a medida que avanzaba, iba perdiendo tamaño a consecuencia de los gritos tachísticos. Hasta que finalmente perdió tanto tamaño que, cuando estaba a centímetros de La Tacha, desapareció. Y fue así que cesó el grito y fue así que el mundo se salvó.

sheep

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